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miércoles, 19 de septiembre de 2012

Blankets (Craig Thompson)

Una de las cosas que he ido aprendiendo a medida que he avanzado en la práctica de la escritura de artículos sobre cine, bien sea en forma de crítica, reseña o artículo de opinión, ha sido la de menguar la distancia entre la obra comentada y mi punto vista. Descubrir -aunque suene obvio- que el respeto es el principio fundamental para dar a una tercera persona un texto honesto. Hay veces que la propia obra te falta el respeto como espectador, otras que, aunque no sea intencionado, tiene tan falta de criterio en todas sus decisiones que la irritación es el primer sentimiento que aflora. Pero eso no implica que toda obra, o así quiero entenderlo, es un acto sincero, pensamientos y emociones desnudos que alguien, o un grupo de personas, exponen frente a un mundo agresivo.

Luego hay obras que anulan tus barreras, te desarman, y eres tú quien se ve expuesto ante el texto, las imágenes, los pensamientos... BLANKETS, de Craig Thompson, es un ejemplo de ello. Sus dibujos, entre lo rabioso y lo dulce, muestran el estado anímico del protagonista, el propio Thompson, pues BLANKETS es la narración autobiográfica del primer amor adolescente del autor.

Todas las emociones que contiene una sola viñeta de Blankets.

Al principio uno cuestiona, porque no ha entrado aún en la mirada de Thompson, algunas decisiones gráficas y narrativas. La cursilería manda en los clímax y uno piensa que será difícil empatizar con el niño -y adolescente- Thompson. Un personaje con una fuerte educación cristiana en la Norteamérica más conservadora. Poco a poco el cómic se va abriendo y mostrando todas sus cartas impregnándote de la extrema sinceridad con la que el autor te explica todo aquello que sentía, pensaba y dudaba. No se puede analizar, no hay herramientas para decir si es bueno o malo, correcto o incorrecto. BLANKETS es el amor, y tengo que usar el mismo tono que desprenden sus páginas, que alguien nos regala al dejarnos entrar en su mundo.

Un cómic que gustará a todo el mundo, especializado o no.

Más de 600 páginas que suceden como un soplo. La impresión de que la ligereza pasa y no queda. Un estilo visual poderoso y la historia que muchos hemos vivido pero que embadurnamos con altivas nostalgias. Distorsionamos nuestros recuerdos más importantes, o los despojamos de toda su realidad quedándonos solamente con el nucleo. BLANKETS es el mapa completo. Pasas la última página y recuerdas que aquello, que viviste tal como lo explica Thompson, no volverá, y sientes, porque de eso trata BLANKETS, que es una experiencia de una sola vez, quizá la mejor, pero que nos transforma en alguien distinto y echamos de menos esa persona que lo vivió en toda su intensidad.

Blankets (Thompson, Craig) Ed. Astiberri Ediciones 2005

miércoles, 5 de septiembre de 2012

Bone (Jeff Smith)

Hay un número incontable de personajes de la historia de la narrativa que nos acompañan permanentemente. Tienen esa función cómo sentido existencial. Bien hablemos de Oliver Twist como de Indiana Jones, el mito de Perseo o el Papageno de La Flauta Mágica de Mozart. El valor universal (y particular) en su composiciones hacen que, más allá de sus características como individuos, sean parte de la mirada y universo del lector/espectador. Estos personajes traspasan la posesión y el propio medio, lo mercantil y el lucro. Son parte, desde su mismo nacimiento, de ese lugar etéreo llamado imaginario.

Hoy en día el juego ha cambiado radicalmente. La imaginación y los referentes imaginarios son un peligro para una sociedad que se sirve de la anulación del pensamiento y de la falta de sueño y expectativas del individuo. Por eso, cuando surge muy de vez en cuando una obra de las características de BONE nuestra atención debería dirigirse directamente hacia ella.

Nuestros protagonista escondiéndose del peligro

El cómic de BONE de Jeff Smith es una mezcla en apariencia de lo imposible. El cartoon se mezcla con lo real, lo cómico con la tragedia, el miedo con el absurdo... y no es que esa combinación sea coherente en el transcurso de los acontecimientos, la fusión es tan perfecta que todo ello surge como una explosión de originalidad a través de cada viñeta, de cada diálogo y en cada trazo.

Los tres primos Bone, Thorn, la abuela Ben, Lucius, las brillantes Mostrorratas, el malvado Señor de las Langostas... una lista extensa de personajes que forman parte de uno de los mejores relatos de aventura y fantasía que uno pueda leer.

Fone Bone a punto de ser atacado por
una estúpida y genial Mostrorrata

Mezcla del popular El Señor de los Anillos, reminiscencias de Star Wars, Moby Dick, Julio Verne, Stevenson.. BONE se codea sin bajar la cabeza con aquello que homenajea. Una aventura, un viaje, emociones, la precisión de un relato bien contado desde su inicio hasta su desenlace (nada es gratuito en el plan guionizado por Smith). No os dejéis engañar por sus simpáticos personajes "disneynianos". BONE te hace volver hacia lo que esta sociedad intenta quitarte, y necesitamos agarrarnos a esos cabos para seguir fabulando en los mundos donde pertenecemos.

Bone Vol. 01-09 (Jeff Smith) Ed. Astiberri Ediciones 2011

domingo, 19 de agosto de 2012

Lupus (Frederik Peeters)

Al mirar la obra de un nuevo autor, bien sea en una película, en un libro o en un cómic (o en cualquiera de las otras artes), y te adentras en su universo sin perspectiva alguna, hay la necesidad de agarrarse a algo, que ese mundo desconocido te de alguna pista que conecte contigo. A veces es el uso de la elipsis entre secuencia y secuencia, el exceso o la falta de adjetivación en la prosa, o la disposición de las viñetas en la página. Algo lo suficiente pequeño para que sea entre tú y la obra y nadie más, un golpe de electricidad entre una idea y la forma de sentir las cosas.

Un nombre en medio del universo es suficiente para presentar Lupus.

Cuando leí Lupus de Frederik Peeters disfruté del dibujo (muy expresivo) de los personajes, del homenaje a Hunter S. Thompson, del tempo de lectura de cada viñeta... pero no podía decirme a mí mismo si estaba leyendo un buen o un mal cómic. De si debía mirarlo con unos ojos despreocupados o al contrario, una mirada atenta hacia cualquier decisión. De repente veo un conjunto de 4 viñetas, sin distinciones entre las anteriores y las posteriores, y entonces lo sé. El cómic me ha encontrado y yo ya estoy dentro de él.

Cuatro viñetas que dialogan cada una con el resto y viceversa. Multitud de mensajes.
Ideas que se complementan. Sentimientos que se confrontan.

Lupus tiene la virtud de no aparentar lo que es. De dibujar una historia de dos fugitivos por el universo y trazar una relación de amor y necesidad. Mientras Lupus se va cerrando en su protagonista, en sus filias y sus fobias, es cuando un punto de luz nos muestra en que dirección pensar la narrativa. Del todo del cosmos a las estrías en la uña de un pie, y es en medio de este juego de magnitudes donde está Lupus, un joven (ya no tan joven) que se sigue preguntando lo mismo que al inicio del relato. Lupus es ese tipo de obras que subrayan tus dudas para recordarte que (aunque a veces dormidas) siguen allí sin ninguna respuesta.

Por cierto: impecable desenlace rompiendo la coherencia del relato. Un final con algo más que simple talento.

Lupus (Frederik Peeters) Ed. Astiberri Ediciones 2005