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miércoles, 23 de enero de 2013

Maestros: Tsai Ming-liang

Durante muchos años el cine asiático influyó el transcurso de la modernidad occidental. El descubrir otra manera de entender el mundo y el percibir el tiempo fue clave para grandes cineastas europeos. Curiosamente, en la postmodernidad, los cineastas que empujaron y dialogaron con los principios de la modernidad europea fueron los asiáticos. Hou Hsiao-Hsien, Wang Bing, Apichatpong Weerasethakul, y quien nos atañe hoy, Tsai Ming-liang.

Tsai Ming-liang (1957 - ...)

A este cineasta taiwanés de origen malasio se le relaciona habitualmente con lo bizarro, el sexo y los planos largos. No tiene inconvenientes en mostrar a personas orinando, eyaculando, practicando felaciones o masturbándose; el cine de Tsai Ming-lian es un cine que se enfrenta al pudor y a la intimidad. Por eso es habitual encontrarse en sus películas relaciones y reflexiones sobre la imagen pornográfica (no necesariamente sexual), creando interesantes juegos de reflejos entre lo sincero de sus imágenes impúdicas y lo violento y dañino del vacío de la imagen pornográfica. El caso más evidente sería El Sabor De La Sandía (Tian Bian Yi Duo Yun, 2005) donde la hiperexpresividad del sexo del cine porno contrasta con el placebo de una sandía cargada de significado, un objeto continente destinado a suplantar las necesidades primarias de cada uno. Más fascinante resulta todavía en The River (He Liu, 1997) como el protagonista, al suplantar en el rodaje de una película un maniquí que representa un cadáver en un río (un maniquí que no funciona y no da el pego como cadáver, ahí la necesidad de utilizar a una persona real), seré el principio de todos los males a través de las molestias en el cuello devido a la polución de las aguas del río. La metáforas de Tsai Ming-lian son abiertas, las cuales te permiten adentrarte en ellas y encontrar en la poética interna de la propia metáfora un sinfín de posibles significados.

Representar a un maniquí que hace
de muerto, y la condición humana.

Pocos cineastas han filmado (y han sonorizado) la ciudad con tanta mística como lo ha hecho Tsai Ming-liang. La precisión de sus creaciones formales-artísticas de lo urbano acercan su cine a lo pictórico, y lo pictórico como una visualización de lo poético. Los encuadres suelen ser planos generales sin movimientos de cámara, como una exposición en un museo. Los tempos internos, los vacíos, el elemento humano transitando ese vacío y ese tiempo. Nociones de arquitectura, pintura, fotografía, poesía... todo ello confluye en un encuadre de Tsai Ming-liang. El resultado suele ser desolador, nostálgico en ocasiones (según el momento y/o la película). La secuencia final de Vive L'Amour (Ai Qing Wan Sui, 1994) uno de sus mayores logros, combina desde lo preciso y el exceso (gran debate en su cine) todas sus cualidades llevándolas a lo más alto. Como sucede en todos sus films, la impresión de desazón y deshumanización culmina en la secuencia final, una secuencia que siempre es climática, intensa y desbordante, un golpe de efecto que transforma por completo nuestra percepción de la película y afecta drásticamente la condición de no-humana que teníamos al verla. El cine de Tsai Ming-Liang es profundamente humano, hasta la desesperación.

Un primer plano, un trayecto previo por un parque en
obras. Uno de los mejores clímax de Tsai Ming-liang.

Aunque su cine se enmarca en la postmodernidad, precisamente por dialogar con el cine moderno, la obra de Tsai Ming-liang podría entenderse como la obra del última gran moderno. Habría un triángulo que definiría su cine. Truffaut-Bresson-Antonioni. Aunque no lo parezca su cine es diáfano, como el de Truffaut, un amor incondicional por la fantasía de crear historias y vincularlas con su experiencia personal, hasta repite la relación Truffaut-Jean-Pierre Léaud con el actor fetiche de todos sus films Lee Kang-sheng. La precisión del gesto, del janseísmo como forma de entender la vida (pero sin meta al final del proceso, como en los últimos films de Bresson), evolucionando entre las dualidades del mundo y la soledad, tratando de llegar a la plenitud de la obra de Bresson. El amor por el espacio y el tiempo que transcurre en él, un espacio independiente de las personas pero vinculado a ellas por naturaleza, el reflejo de un mundo, pero no de antaño, sino de presente, construyendo sus películas al modo de Antonioni. Como acordamos discutiendo con un amigo sobre la importancia en el cine de Tsai Ming-liang y Apichatpong Weerasethakul: Los dos parten del presente, del momento en que se hace su cine. Pero mientras Weerasethakul es un cine que mira hacia el futuro del medio, el de Tsai Ming-liang mira hacia el pasado, permitiendo entender mejor el cine que se hizo.

jueves, 23 de agosto de 2012

Aprender a leer (epílogo)

Tras los tres posts anterios (primero, segundo y tercero) se trató dibujar una imagen de cierta parte del cine de Bresson. En este epílogo dejaremos que el propio Bresson se explique, quien por descontado usa las palabras exactas.

He escogido una selección de 13 citas de NOTAS SOBRE EL CINEMATÓGRAFO. Este libro escrito por el propio Bresson es un conjunto de aforismos que durante su carrera fue pensando y guardando. Pensamientos tan depurados como lo es su cine, es toda una lección de entender la creación con lo humano.

Un principio repleto de aforismos. Un manual
para aprender a leer y escribir

En mi experiencia NOTAS SOBRE EL CINEMATÓGRAFO fue el principio. Mi primer acercamiento real a entender el cine. Me serví de la mirada limpia, pura y exacta de Bresson no solo para entender la creación, sino la lectura del arte cinematográfico. Y no penséis que es exclusivo al arte bressoniano esta forma de entender el cine, desde su posición minimalista uno puede (y creo que debe) exigirle a cualquier creación los parámetros y sentimientos que Bresson ejerce en su pensamiento.

Aquí las trece citas:

"Evitar los paroxismos (cólera, espanto, etc.) que es obligado simular y en los que todo el mundo se parece."

"Nada de fotografía bonita, nada de imágenes bonitas, sino imágenes y fotografía necesarias."

"Es con lo neto y lo preciso que forzarás la atención de los desatentos de ojo y de oído."

"Montar una película es enlazar las personas unas con otras y con los objetos a través de las miradas."

"Quien puede con lo menos puede con lo más. Quien puede con lo más no necesariamente puede con lo menos."

"Una sola palabra, un solo gesto inadecuado, o simplemente mal colocado, impide todo el resto."

"No embellezcas ni afees. No desnaturalices."

"No mostrar todos los lados de las cosas. Margen de indefinición."

"¡Que estragos, y no sólo en el público, hace una crítica perezosa, retrógrada, al juzgar desde la óptica del teatro!"

"No pienses en tu película al margen de los medios de los que te has dotado."

"Retoca lo real con lo real."

"Silencio absoluto y silencio obtenido por el pianissimo de los ruidos."

"El vínculo imperceptible que liga tus imágenes más distantes y más distintas, es tu visión."

Robert Bresson (1901-1999)

Ahora sí. Cerramos este pequeño homenaje a Robert Bresson. Os animo a buscar más en su cine y en la lectura de NOTAS DEL CINEMATÓGRAFO. Quizá sentís fatiga en algún momento, pero todo esfuerzo encuentra su recompensa.

Notas del cinematógrafo (Robert Bresson) Ed. Ardora Ediciones 1997

miércoles, 22 de agosto de 2012

13 fotogramas en el cine de Robert Bresson: Parte 03

En los anteriores posts, en el primero y el segundo, hacíamos una pequeña reseña de un fotograma de cada película de Bresson. En este tercer post cerramos la lista con los cinco últimos fotogramas del cine de Bresson.

Una mujer dulce (1969)

Luc subiendo las escaleras esperando encontrar a su mujer cantando

Una película compleja, cine del desencuentro. Luc no comprende el suicidio de su mujer, y trata de recordar que motivos llevaron a la "mujer dulce" a quitarse la vida. En medio del recuerdo vemos una constante búsqueda de Luc por encontrarse en el plano de la lógica y de la emoción con su mujer, la cual es pura incógnita. Estas escaleras que vemos en el fotograma sirven a Luc como vínculo con el mundo de su mujer, un vínculo laberíntico que solo lleva al no encuentro. La utilización de una acción sobre une elemento (subir una escalera) como definición de algo humano.

Cuatro noches de un soñador (1971)

Dos manos se cogen bajo la mesa y dos piernas cruzan caminando
por delante de cámara (disculpad la calidad de la imagen)

Historia de amor joven y de pérdida. Dos manos separadas durante toda una película que por fin llegan a unirse. Un triángulo amoroso con la duda que el tercero aparezca y deshaga la unión. El misterio del tercero es representado siempre por dos piernas cruzando por delante de cámara. Un simple movimiento que suscita nuestros miedos. Una sensación que creemos sobreinterpretar cada vez que sucede en el plano pero que cada uno de nosotros sentimos al ver la película. Un sentimiento de intimidad entre el código del cineasta y el espectador creado puramente por el cineasta.

Lancelot du Lac (1974)

Los hombres de Arturo se acercan por el bosque a la ventana
donde están los amantes Ginebra y Lancelot.

La perdición del hombre cuando Dios le abandona. Lancelot du Lac sitúa a la corte del rey Arturo en una pesadilla donde el hombre consume al hombre por sus bajezas y debilidades. En este fotograma el séquito de caballeros desconfiados por el romance entre Lancelot y Ginebra se acercan sigilosos al lugar de encuentro entre los amantes. La imagen es la subjetiva que ve Lancelot a través de la ventana. Una situación casi irreal, espectral, de como los hombres se convierten en sombras amenazantes en su sin sentido de existir.

El Diablo probablemente... (1977)

Primer fotograma del film: "Un joven se suicida en Pere-Lachaise"

Primera imagen de la película. Tras conocer esta información Bresson empieza un flashback (6 meses atrás). El director nos desvela el desenlace, al igual que sucedía en "Un condenado a muerte se ha escapado" (título que resume toda la película). Para Bresson el proceso es más significante que el fin. El fin en si es sólo un elemento más, sin la vivencia de todos los elementos que le precede el fin es mera información. Hemos de vivir la película y comprender que aquello informativo en un principio tiene otra lectura, otro sentimiento. Otra emoción.

L'argent (1983)

El primer fotograma de la madre de un niño con ansias de dinero abriendo el bolso

Esta es la presentación de la madre de uno de los personajes de "El dinero". El hijo de esta mujer sólo tiene un interés desmedido por el dinero, tanto que tras hablar con su madre la primera imagen que recibimos de ella es justo en el momento que abre el bolso. Bresson se apoya en el montaje y el punto de corte de cada plano para crear nuevas ideas. El punto de corte por lo tanto sirve para mostrar qué gesto (y cuándo y cómo) debe mostrarse.

Aquí finaliza esta enumeración y reseñas de los 13 fotogramas. En el próximo post, un epílogo de este tríptico con citas de Notas Sobre El Cinematógrafo de Bresson, servirá para acabar de cerrar el repaso por la técnica e ideas del cineasta francés.

martes, 21 de agosto de 2012

13 fotogramas en el cine de Robert Bresson: Parte 02

En el anterior post empezamos comentando cuatro fotogramas de cuatro películas distintas de Robert Bresson. A continuación seguimos con los próximos cuatro títulos de su filmografía.

Pickpocket (1959)

El carterista arrepentido de sus elecciones es separado
de la mujer que le ama por la reja de una prisión

Los planos finales en el cine de Bresson son por norma reveladores. Un plano cargado de verdad que hace reconsiderar y comprender el resto del material que se ha visto antes de dicho plano. Cuando al final del relato el carterista se apiada de su destino y encuentra a la persona que permanecerá a su lado (con la imposibilidad de la unión por la reja) comprendemos Pickpocket desde un nuevo prisma, entendemos al carteristas y podemos construir el personaje con todos los matices que necesita.

El proceso de Juana de Arco (1962)

Los zapatos y pertenencias de Juana de Arco quemándose en la hoguera

En una película que como dice el título es un proceso, la frialdad y lo mecánico reina sobre todo lo demás. Asistimos a las actas oficiales de un juicio que Bresson filma tratando de manipular lo menos posible. Es hasta su desenlace con la quema de Juana de Arco que los 50 minutos de película vistos se tornan de lo informativo a lo emocional. Un sentimiento panteísta desborda el fotograma y asistimos a la desaparición del ser a través de lo material. Un momento aterrador.

Al azar de Baltasar (1966)

Al moverse el viticultor descubrimos a Baltasar, el asno, en la penumbra

En medio de la tormenta Marie se refugia en la casa del oscuro viticultor que ansía abusar de la joven. Aparentemente los dos están solos en el cobertizo cuando sucede toda la tensión de un contrato mudo de favores sexuales. Con un pequeño gesto descubrimos tras el viticultor al asno Baltasar siendo testigo del pecado y del sufrimiento, siempre callado, siempre omnipresente Baltasar carga con los males que le rodean. Un detalle muy sutil, una dirección maestra.

Mouchette (1967)

Las manos de Mouchete agarrando la espalda
de Arsène al inicio de la violación

La duda de no saber siempre molesta al espectador conservador. En Bresson la duda es orgánica, natural. Forma parte de nosotros y de nuestra forma de sentir y pensar. Al ver los brazos de la niña Mouchette sobre la espalda de su violador uno no sabe si es un forcejeo, si es de excitación porque descubre el sexo cuando empieza a ser mujer, si es compasión hacia Arsène el epiléptico, o si es compasión por ella misma. Un cocktail en una situación tan extrema, y no poder discernir entre las opciones, hace que la duda permanezca en uno. Bresson juega con lo ambiguo, tanto en la psicología de sus personajes como en la necesidad de sus espectadores.

En el próximo y tercer post cerramos este conjunto de reseñas con los cinco fotogramas de las últímas películas de la filmografía de Robert Bresson.

lunes, 20 de agosto de 2012

13 fotogramas en el cine de Robert Bresson: Parte 01

Pocos cineastas tienen una obra tan completa y concisa como lo es la de Robert Bresson. 13 películas realizadas en el transcurso de 40 años. Una obra madura que busca alcanzar la pureza de una forma de hacer cine que el propio Bresson ingenió. En vez de llamarlo "cine" Bresson denominó "cintematógrafo" a su arte, con unas reglas lógicas y una filosofía empeñada en lo exacto, lo sencillo y lo verdadero. Este es el primero de tres posts donde comentaré 13 fotogramas del cine de Robert Bresson. Uno por película, tratando de dibujar una imagen (quizá la sombra de ésta) de ciertas ideas encerradas en el arte de Bresson.

Los ángeles del pecado (1943)

Dos novicias reciben sus votos para formar parte
de una congregación dominicana

Dos monjas tendidas en el suelo con los brazos abiertos en cruz. Bresson plasma en la película con veracidad una ceremonia donde dos mujeres entregan su devoción a Dios, su respeto y humildad. Una imagen poderosa, única en relación con la mujer y el celuloide. La figura del cuerpo humano, lo trascendente que desprende, las cuestiones que plantea. Un colectivo y el individuo. La sumisión, la contemplación de esta sumisión y el primer gesto lleno de misterio en un camino hacia la pureza.

Las damas del bosque de Bolonia (1945)

A consecuencia de un empujón un hombre golpea
una mesa y la hace caer al suelo

Una cabaretista abocada a la mala vida se rebela ante la falta de respeto de un hombre propasado. El resultado es un empujón. El resultado del empujón una mesa que cae al suelo. La consecuencia una línea de fuerza invisible que hará cortar al siguiente plano. El de una mujer perversa mirando la escena tras una puerta de cristal. Se crea esa línea recta (que cruza tres planos) entre la cabaretista y la mujer perversa, y en medio el exceso, el vicio y el abuso. Todo es tan sintético y sucede tan natural que la idea viaja de tu cerebro a la emoción en un golpe de mesa sobre el suelo.

Diario de un cura rural (1950)

Un joven cura moribundo es atendido por una niña cuando ésta se lo encuentra
desmayado en el camino. Ambos transitan en la penumbra de la noche

Por primera vez sentimos una de las ideas fundamentales en el cine de Bresson: la compasión. La imagen de este joven cura deambulando al lado de la niña con el farolillo se filtra directamente a las entrañas. La soledad, el dolor y la incomprensión de la suerte del cura rural surge como una alarma, transformando todo un proceso en una pasión y vemos en su caminar el dolor que le precede y el dolor que permanecerá tras su muerte.

Un condenado a muerte se ha escapado (1956)

El condenado ante la duda si explicar o no su plan de evasión a su
nuevo y enigmático compañero de celda situado tras su espalda.

La fuerza del gesto en el cine de Bresson como contenedor de ideas es uno de los elementos fundamentales en su mecanismo narrativo. En este fotograma sentimos la presión y la duda, no sabemos si el nuevo compañero de celda del condenado es un traidor infiltrado y si explicarle el plan es abocar todo el proceso al fracaso y la muerte. Bresson se sirve de este plano sin rostro del posible traidor, y le hace dar un pequeño paso hacia enfrente, acercándose a la espalda del condenado mientras éste insinúa un gesto de atención levantando la cabeza. Sólo con eso es suficiente para llevar toda la intriga y suspense a un instante.

En el próximo post comentaremos las siguientes 4 películas.