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lunes, 3 de diciembre de 2012

Buscando a El Buscador: Tan cerca tan lejos

¿Dónde se posiciona el espectador dentro de la narrativa de EL BUSCADOR?

La noche es un lugar de extraños. Una amenaza constante en el misterio que encierra cada persona, sombra o silueta. Las luces de neón, dentro de su frialdad, son el único halo que arropa y da calidez en un marco distante y ajeno. Con qué sutileza Kelly Reichardt filma con teleobjetivos al personaje de Will Odham en el final de Old Joy. Esa persona en tierra de nadie en su drama existencial, sin saber que camino escoger, el de la juventud perpetua o el de la responsabilidad y fin de la felicidad en la vida adulta. Con una mirada entre compasiva y crítica Kelly Reichardt nos lo muestra deambulando sin rumbo ni dirección desde la distancia, espiándole, observando el no devenir de un hombre que no ha tomado ninguna decisión. Miramos a un paradigma, un hombre que representa esa problemática, y la distancia, y lo hipócrita de estar juzgándole (por tener el punto de vista que nos otorga Reichardt) nos evidencia como seres patéticos también.

Un reflejo en la distancia.

La belleza del teleobjetivo, asociada a una idea documental por la simple razón de poder estar cerca con la imagen filmando desde la distancia, es la herramienta perfecta que Peter Watkins utiliza para crear las imágenes de la extraordinaria Edvard Munch. Aquí no solamente es un recurso para hacer sentir la noche y poner en tela de juicio a sus animales nocturnos, Watkins hace de la imagen un lienzo de superficie plana, como si fuese un cuadro moderno, y reduce la suficiente profundidad para que colores, rostros y figuras humanas dialoguen desde el mismo nivel. La poética visual que implica esa decisión va más allá de lo puramente estético, permite que los personajes se conviertan en iconografías de su propia existencia, haciendo de su estar en el mundo un doble sentido, por un lado existencial, y por el otro emocional. La belleza de los "cuadros" filmados por Watkins es la vía dentro de esa catarata de información sentimental que arroya a fin de cuentas cualquier sentido intelectual que pueda tener la película. Ante todo, ver el mundo y expresarlo, es una cuestión de sentidos.

Cine pictórico, conceptualmente, emocionalmente.

En El Buscador nuestro protagonista deambula de rincón en rincón en la noche, una mancha más dentro de todo el espectro. Las luces de los bares y farolas, la neblina del frío invernal y la duda de no saber porqué vemos el devenir de las acciones de un desconocido. La distancia nos acerca a este hombre, porque las dudas, los interrogantes son el principal motivo por querer estar más cerca de algo y alguien, de querer descubrir y llegar hasta el final de ese vacío que debemos llenar. El motivo cinematográfico planteado en la posición de la cámara y la elección de los ópticas.

jueves, 6 de septiembre de 2012

(Ver, escuchar) y sentir

En el epílogo de Hilario J. Rodríguez de Una sandía es una sandía (Las películas de Tsai Ming-Liang) había una apreciación hacia la noción de "aburrido" sobre ciertas cinematografías. Ante la respuesta de su mujer tras el visionado de What Time Is It There? (de Tsai Ming-Liang) J. Rodríguez le pregunta a su mujer si asistir a un museo es aburrido. Asumiendo que la respuesta era "No", seguía preguntándose: entonces porqué visionar un film de Tsai Ming-Liang sí que es aburrido cuando la experiencia es similar a la de asistir a un museo.

Cada plano en el cine Tsai Ming-Liang es un cuadro donde cada
detalle debe ser apreciado por el espectador (un espectador activo)

Cuando impartí un taller de historia del cine a un público no especializado traté de hacer un recorrido, muy fugazmente, por aquellos elementos significativos que habían hecho evolucionar dicha historia del cine. El montaje clásico, el uso del sonoro, pasando por ciertas poéticas, Rossellini y la modernidad, la modernidad como forma retórica, la idea de la cámara en Kiarostami, etc. En todas las explicaciones, más sencillas más complejas, había un total entendimiento de lo que se hablaba. Todo era nuevo para esas personas, pero no había ningún bache en el transcurso de la materia, estaban descubriendo el cine desde otro punto de vista y eso les animaba a seguir queriendo aprender más.

Finalmente llegamos a las nuevas cinematografías que se practican hoy en día. Gus Van Sant, Tsai Ming-Liang, Bela Tarr, Apichatpong Weerasethakul, Kelly Reichardt... y llegó súbitamente la incomprensión. Insistía en explicar que no pensaran, que no era necesario entender, era tan sencillo como sentir las secuencias. Un paseo del protagonista de Last Days por el bosque no deja de ser un paseo por el bosque. ¿Pero qué pasa? Preguntaban ¿Por qué? Había la necesidad de agarrarse a un motivo, de poder entender, de ese racionalismo en el que vivimos que todo tenga sentido y todo pueda ser comprendido. No podían dejarse llevar y disfrutar del sonido del viento o de las sombras de las hojas sobre los troncos, o ver lo humano en medio del bosque, ver la belleza del gesto... nadie les había explicado antes a ver y sentir sin pensar, y era un ejercicio del que fueron totalmente incapaces.

Qué mejor forma de hablar sobre la existencia: sin la palabra

Cada vez somos personas más inteligentes en relación a la narrativa. Podemos ver secuencias en la trilogía de Bourne o en la última de James Bond donde se suceden planos de menos de un segundo durante varios minutos y no perder nunca el hilo de la historia. Estamos tan contaminados de una forma de ver y pensar las cosas que cuando surge algo diferente, algo que nos desconcierta rechazamos sistemáticamente por culpa de nuestra no-comprensión. Somos consumidores de imágenes y sonidos, seres bulímicos que ingerimos y no procesamos; cuando en verdad deberíamos ser parte de ese diálogo entre los sonidos e imágenes de un mundo y nuestra forma de sentirlos.

miércoles, 15 de agosto de 2012

Cine Imprescindible: Parte 02

Seguimos con aquellas películas que considero imprescindibles de los últimos 10 años. En el post anterior nombramos las 5 primeras películas de esta lista de 15. Continuemos entonces en esta segunda parte.

Caché (Michael Haneke) 2005

El resultado cumbre de la cinematografía del cineasta germano-austriaco. Sólo su planteamiento roza lo imposible y Haneke en su puesta en escena nos muestra todo lo oculto que tanto anuncia el título de la película. Nadie ha logrado lo que este film, un retrato del sentimiento occidental, el indivíduo contemporáneo desnudado. Y como espectadores no entendemos como funciona su puesta en escena, simplemente la percibimos.

Nos estremece lo oculto en Caché

Meek's Cutoff (Kelly Reichardt) 2010

Reichardt ha investigado durante sus primeras películas narrar la experiencia, las vivencias, el tiempo real, las sensaciones que llegan a través de los cinco sentidos. Su estilo aparentemente descuidado coge una forma impecable y limpia en su reinvención del western. Su película es un viaje a ninguna parte que funciona como la otra cara de la moneda del western clásico. Cada cuadro es un sentimiento y la búsqueda de un nuevo mundo es el desasosiego de un país que está por nacer.

Una mujer hace un western de mujeres para cambiar la historia del género

Muybridge's Strings (Koji Yamamura) 2011

Koji Yamamura en una entrevista dijo una vez que el cine no se ha de explicar, se ha de sentir, tanto para el que lo hace como para el que lo ve. Sería imposible explicar Muybridge's Strings, es una pieza inabarcable. Lo fascinante es como a través de la animación Yamamura reflexiona sobre cuestiones relacionadas con el cine (captando la realidad) y los vínculos e instantes que existen entre todas las personas y elementos. Tiempo y emoción.

Todo está conectado por las cuerdas de Muybridge

S21 La Máquina de Matar de los Jemeres Rojos (Rithy Panh) 2003

Este documental recuerda a la práctica de Bresson con sus módelos, una práctica personal que el realizador francés utilizaba para vaciar de tics y malos hábitos a sus no actores para sacar de ellos algo verdadero y sincero. Panh aplica esta técnica a un grupo de carceleros y verdugos de uno de los mayores genocidios de la historia moderna. El resultado es aterrador. Un viaje a través del gesto donde con un ejercicio que nos posiciona en la objetividad nos encontramos en medio del horror.

Los verdugos escuchando a la víctima en S21

Misterios de Lisboa (Raoul Ruiz) 2010

Inmenso folletín. Ruiz se labró una basta filmografía llena de propuestas arriesgadas. Planteamientos radicales que no hacían otra cosa que posicionar a su autor y a sus principios frente a un arte. Misterios de Lisboa es la recompensa del cineasta chileno. Una obra máxima que recoge saber y madurez en cada fotograma y en los espacios que hay entre ellos.

Uno de los miles de fotogramas que destilan "cine" en Misterios de Lisboa

En el próximo y último post de este tríptico comentaremos las últimas 5 películas de la lista.