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domingo, 20 de enero de 2013

Maestros: Robert Siodmak

Hay dos tipos de artistas progresistas, aquellos que transforman a través de la ruptura de la academia, y aquellos que desde la academia modifican sutilmente cuestiones fundamentales. Ambos importantes en el devenir de la historia, pero son los del segundo caso los que llaman más mi atención, y son también los que me producen más estimulo como espectador. Robert Siodmak es uno de ellos.

Robert Siodmak (1900 - 1973)

Alemán que creció en Estados Unidos y empezó su carrera cinematográfica en la UFA, más tarde filmaría varios años en Francia. Posteriormente crearía el grueso de su obra en Hollywood bajo el amparo de la Universal, y su última etapa la cerraría de nuevo en sus orígenes, Alemania. Esta condición de cineasta experimentado entre Europa y Estados Unidos (uno de muchos por entonces) le da a Siodmak la perspectiva de crear narraciones más inteligentes, menos panfletistas y abiertas a diversas lecturas. Siodmak pone en tela de juicio varios cánones del film noir americano a través de sus películas; entre muchos factores una de sus grandes virtudes.

La vida desde el cine, la realidad desde el cine.

Su primera película merece la pena ser destacada, dirigida conjuntamente con Fred Zinnemann, Edgar G. Ulmer y su hermano Curt Siodmak, Los Hombres Del Domingo (Menschen Am Sonntag, 1930). Rodada en el periodo mudo el film es un documental/falso documental que refleja la cotidianía de un día de domingo. Un poema, y una comprensión compleja a la naturaleza de la imagen cinematográfica. Tanto en las producciones para la UFA (Alemania) como en las que dirigirá en Francia, Siodmak no se separará de la comedia y del melodrama. Pero es, con su llegada a Estados Unidos, trabajando bajo los grandes estudios del cine de terror, la Universal, que Siodmak empezará a desarrollar su verdadero talento para el misterio y las sombras humanas. Rodará en su primer año cuatro títulos, puliendo su fabuloso sentido del espacio y de la puesta en escena, destacando El Sospechoso (The Suspect, 1944) y La Dama Desconocida (Phantom Lady, 1944), dos impresionantes lecciones de cine negro en dos obras menores.

El inicio de La Escalera de Caracol.
Diálogos entre el mudo y el sonoro.

En 1945 una de sus grandes películas La Escalera De Caracol (The Spiral Staircase, 1945). Todo lo que podía intuirse es ahora una evidencia. Una de las películas más brillantes del Hollywood clásico. Su relación entre el cine mudo y sonoro, la construcción de su protagonista femenina y las implicaciones que conlleva. De nuevo el sentido espacial, como Siodmak con una simple panorámica transforma el espacio una y otra vez y añade y desvirtúa el valor de los personajes en él. La Escalera de Caracol es eléctrica, fascinante, y todo un reto. Como decía el eslogan publicitario de la película: "Ni Hitchcock lo hubiese hecho mejor".

Las SS juzgan a un deficiente en la Alemania nazi.

Siodmak no perderá el pulso en toda su carrera, y otras obras maestras del género irán apareciendo en su filmografía: Forajidos (The Killers, 1946) y El Abrazo De La Muerte (Criss Cross, 1949 deberían estar en cualquier lista entre las mejores del film noir. Pero es de vuelta a la industria alemana, en su último periodo donde Siodmak filmará algunas de las películas más maduras y personales de su carrera, entre ellas la grandiosa y compleja El Diablo Ataca De Noche (Nachts, Wenn Der Teufel Kam, 1957). Thriller ético situado en la Alemania nazi. Una de las pocas películas de la historia del cine donde, haciendo crítica del nazismo, se dibuja un retrato del sentimiento alemán desde un protagonista de la SS durante la Segunda Guerra Mundial. Una obra brillante, una película rica en elementos y dualidades, y con algunos de los juegos de puesta en escena más interesantes de finales del clasicismo.

Robert Siodmak es la demostración del valor de la artesanía, de una mirada inteligente, intelectual diría yo, que antepone las preguntas y las dudas a las respuestas. Un cineasta que desde el género hizo un cine puramente moderno y tiene una de las cinematografías más completas y arriesgadas de la historia de Hollywood. Cineastas como Siodmak son el motivo que en los setenta directores como Coppola, Scorsese, De Palma y más de los postclasicistas adaptasen la modernidad a formas clásicas. Imprescindible.

lunes, 24 de septiembre de 2012

Perlas negras: Parte 01

Si el cine de terror nos permite llegar más allá del umbral de lo consciente, el cine negro -entendiéndolo como thriller, suspense, policiaco, criminal...- nos posiciona en medio de la realidad, mundos cargados de sombras, perspectivas imposibles, personajes corrompidos, destinos escritos por la perdición... Este es el primero de una serie de cinco artículos donde haremos un pequeño recorrido por algunos títulos del cine negro, desde la evidencia de lo formal a las ideas originarias representadas en las nuevas formas del cine contemporáneo.

En este primer bloque repasaremos cinco títulos de la esplendorosa serie B estadounidense, allí donde se formaron los cimientos del género, pequeñas producciones que adaptan la llamada novela criminal y policiaca. ¿Qué poco podían imaginarse los responsables de estos principios del cine negro el recorrido que en menos de 70 años iban a tener sus diálogos, sus ideas formales o su forma de entender el entretenimiento?

The Big Clock (John Farrow) 1948

El imposible primer plano secuencia muestra la fuerza de la cámara
de Farrow. Pocos pasos a un flashback han sido tan espectaculares.

Siguiendo la estela de King Vidor y su pionera The Crowd, John Farrow se sirve del pulp y el mero entretenimiento para hablar de la corrupción en los medios de comunicación. Prestarle atención al valor del subtexto es tan innecesario como el valor que le da el propio Farrow. La película es un artificio hacia el entretenimiento, 95 minutos de giros argumentales y exquisitos movimientos de cámara en un thriller de acción que no da tregua al respiro. El manierismo a la orden del día. Un ejercicio narrativo lleno de inventiva y al servicio de un casting poderoso y carismático. El thriller como evasión.

Force of Evil (Abraham Polonsky) 1948

Dioses y humanos, el destino a través de la ciudad.

El cineasta maldito Abraham Polonsky -os recomiendo buscar algo más sobre su historia- firma la joya de la corona del clasicismo negro. No hay director moderno o postmoderno que escape de las garras de esta tragedia griega. Puesta en escena, diálogos, sonido, montaje, música... desde el cine de Scorsese a la violencia de Kitano uno encuentra la huella de Polonsky. Force of Evil es utilizar el medio para trascender. Una lección moral donde el pulso del director marca las directrices hacia donde debemos leer y entender la película. Magistral.

Nightmare Alley (Edmund Goulding) 1947

La composición del cuadro y el valor de cada actor en él.

El cine negro es en sus orígenes un cine donde el poder visual apremia sobre la propia narrativa. Los expresionistas y maestros alemanes dejaron en herencia una manera de expresar la psique con el espacio y la luz. Goulding va más allá, hace invisible lo evidente y empieza a asentar los principios de cierto clasicismo moderno, como en los nuevos títulos de Cronenberg o el nuevo cine de los Cohen donde cada vez pierde más entidad el género en las imágenes naturalizando lo malvado en lo cotidiano. Nightmare Alley contiene tal cantidad de ideas en la utilización sutil de la cámara, el espacio, y la disposición de los extras y los protagonistas que hace de cada encuadre (y la transformación de éste) una lección de cine inabarcable.

The Window (Tedd Tetzlaff) 1949

Ese toque documental dimensiona hacia otro valor toda la película.

Esta pequeña película sobre la fábula de Pedro y el Lobo no se caracteriza por un guión brillante ni tampoco por ser una de las más relevantes, pero The Window es lo que debe entenderse como una película de serie B y cómo su realizador busca otras formas de expresión, bebiendo de los nuevos cines europeos, para aportar diferentes sensibilidades a lo anodino. Tal como se utilizan espacios reales y no decorados, le dan a The Window un valor único en relación a sus coetáneas. El cine negro es un cine de la urbe y del individuo en ésta, y en pocas películas la ciudad respira tanta verdad como en The Window. Si a eso se le suma una cantidad incontable de pequeñas decisiones de cámara y montaje que no dejan de sorprendernos, hacen de The Window una rareza -llena de cine- que pasa desapercibida por la sombra de sus mayores.

The Spiral Starcaise (Robert Siodmak) 1945

Elegancia, escultura... un asesinato.

A través de su secuencia inicial dando pie a una lectura cinematográfica de los valores del cine mudo, hasta su desenlace totalmente opuesto a cualquier film hollywoodiense de su tiempo, viajamos a través de The Spiral Starcaise por el más brillante y jocoso de los ejercicios estilísticos de su tiempo. Una maravillosa experiencia en blanco y negro (¡cómo no Musuraca en la fotografía!) y una puesta en escena que desmembra el espacio con cada movimiento. El maestro alemán Siodmak no escatima intensidad en ningún travelling o panorámica, en ningún suspenso en el punto de corte o sobre los diálogos desconcertantes que desdibujan la coherencia del relato. Es exactitud, belleza, género. Como decía la propia publicidad del film: "Ni Hitchcock lo hubiese hecho mejor". Y es que Siodmak no tiene que envidiarle nada a nadie, es uno de los más grandes.

Hasta aquí los primeros títulos de este repaso por el cine negro. En el próximo artículo comentaremos las próximas cinco.