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miércoles, 5 de diciembre de 2012

Buscando a El Buscador: Violencia trágica

Es importante en tiempos donde el pensamiento es ausente ante la creación de imágenes obscenas (en violencia y sexo) que se debe tener muy en cuenta cuándo es lícito (y si puede serlo o no) el uso de tales contenidos. En EL BUSCADOR pensamos el cine que nos conmueve y nos afecta para entender mejor la violencia y su utilización.

Velocidad, impacto. Violencia directa
de frente de la cámara al espectador.

En una película tan trágica -en el sentido más completo del término- como Force Of Evil (La Fuerza del Destino) de Abraham Polonsky, la violencia utilizada en muy pocas ocasiones es de una contundencia brutal. Destaca la secuencia en que el contable traiciona al hermano mayor del protagonista, el patético personaje del contable no sabe dentro de su laberinto que la traición a su amigo es su propia sentencia de muerte. El uso del punto de vista por parte de Polonsky en esta secuencia es magistral. Nos posiciones en la mirada de todos los personajes, saltamos de un lugar a otro y sentimos desde el impacto la violencia y lo repentino. El cambio de tempo que tiene la secuencia con la entrada de los matones al restaurante altera la percepción del espectador e invade el discurso profundamente sentido del personaje del hermano mayor que habla de como la muerte está en él día a día, en la fatiga y el cansancio de vivir. El emotivo discurso se debilita en el instante que los matones con la muerte en sus pistolas transforman el estilo y la narrativa del momento.

Las manos que hacen retorcer el trapo.

Hay un ejemplo que es una de las reflexiones más acertadas sobre la violencia y el ser humano en el cine. El Ejército De Las Sombras de Jean-Pierre Melville utiliza la violencia como acto filosófico de la condición humana. Cada muerte, cada conversación sobre matar y el cómo hacerlo, son verdaderos ensayos sobre el pensamiento y la emoción humana. Nada es gratuito o fortuito. Melville posiciona a sus personajes detrás, dentro y enfrente de la violencia y los hace sucumbir a sus debilidades. La muerte del traidor en la casa de Marsella donde debe ser ejecutado en silencio haciéndole girar un trapo de cocina en el cuello para asfixiarlo. La ejecución al grupo de Lino Ventura en ese simbólico sótano en forma de pista de atletismo. La espera antes de ser torturados en un hotel del París ocupado. La violencia es presente hasta una vez a concluido el film, porque la violencia en si no es nada, sino en como afecta a las personas. El trágico fatum de que la condición humana no tiene variaciones en situaciones extremas.

En El Buscador la violencia es la otra cara de la moneda en una historia solitaria y enigmática. A su vez, como el rumbo sin aparente destino del protagonista, la violencia en apariencia carece de lógica o de coherencia. Desmedida y a veces explícita, la violencia es el diálogo de El Buscador que arroya a su paso hasta llegar donde se propone. La violencia le define, y la propia narrativa redefinirá la violencia una vez el relato haya concluido. Nuestro ser es mitológico, y por lo tanto la relación con la violencia debe ser trágica.

Aquí podéis saber más sobre El Buscador, el proyecto, y como ayudarnos. Muchas gracias.

martes, 27 de noviembre de 2012

Lo viejo y lo nuevo

Cinco años han pasado ya desde que escribí las primeras líneas de mi primer cortometraje Alto Sauce. Parece tan lejano que no recuerdo que fue escrito, rodado, editado y sufrido. Una película que surge de la nada y que siento que no tiene nada que ver conmigo ni con el equipo que la hizo, vida independiente, por decirlo de alguna forma. Me imagino que debe ser -siguiendo el tópico- como tener un hijo, y llegado el momento tras las especulaciones del parto cuando el retoño cobra vida y se descubre que la persona que vivía en tu imaginación es en realidad un ente ajeno a ti. Me alegra mucho por fin poder compartir con todos vosotros Alto Sauce por las redes virtuales, y no puedo hacer otra cosa que agradecer a todas las personas que lo hicieron posible, tanto en el apoyo, el proceso creativo, técnico y emocional, como aquellas que creyeron en el proyecto cuando aún no era nada (solo mis palabras y mis manos gestualizando y explicando ideas al aire). También, por descontado, a aquellas personas que vieron la película y decidieron seleccionarla en festivales, y dieron la oportunidad a Alto Sauce de tener público, que aunque se le olvida a uno frecuentemente durante el proceso creativo, es la máxima finalidad cuando se cuenta historias. Solo me queda desear que disfrutéis Alto Sauce, ahora abierto a vuestra plena disposición.

La Juliana, iconografía de Alto Sauce.

Aquí podéis ver Alto Sauce.

Y cerrando una aventura abrimos camino hacia una nueva senda. Con nuestra pequeña productora llamada Travelogue Studio, un grupo de personas con quienes he hecho La Muerte en la Alcarria (nuestro primer largometraje), estamos preparando un nuevo cortometraje llamado EL BUSCADOR.



Hoy, junto a este artículo y la subida a internet de Alto Sauce, abrimos una campaña de crowdfunding (financiación por mecenaje online) para reunir el presupuesto necesario para poder llevar a cabo este nuevo cortometraje, si queremos hacer EL BUSCADOR debemos encontrar formas de financiarlo, y ésta es una de ellas. A continuación os explicaré que hace de este proyecto una película que queramos contar y crear.

EL BUSCADOR es la historia de un desconocido, un cualquiera. Un thriller sin diálogos que sigue los andares nocturnos de una persona que busca algo o alguien en la periferia de una gran ciudad arrollando a todo aquel que se cruza por su camino. Una narrativa de pulso firme, una incógnita, la violencia como clasicismo, el tono como narrativa moderna, las sensaciones como cine contemporáneo. Si juntáramos tres películas como Force of Evil de Abraham Polonsky, Le Samouraï de Jean-Pierre Melville y Uncle Boonmee Que Recuerda Sus Vidas Pasadas de Apichatpong Weerasethakul, podríamos atar los suficientes cabos para entender por donde andan los tiros de EL BUSCADOR.



El universo del género clásico,
la búsqueda de la esencia de los recursos,
la emoción y la mística de lo real.

Solo puedo ofreceros una sensación, una idea, un principio. Un hombre, un espectro de la ciudad, jugando al billar en una sala vacía y demacrada, dos cortinas vuelan frente a la cámara, blancas, translúcidas, el silencio y el hondear de las cortinas en una sala hermética con luz de fluorescentes, en penumbra el hombre hace golpear las bolas con el taco produciendo un sonido seco y sordo en cada golpe. Aparece EL BUSCADOR de la nada y espeta un taco en la espalda del jugador de billar haciéndole caer sobre el tapete verde. Corte a negro. Así empieza EL BUSCADOR.

Un proyecto hecho desde la necesidad de contar historias y de utilizar el cine para contarlas. Una historia que busca la emoción y la intensidad en el thriller, y en la mística que desprenden las sombras de uno de los géneros más fascinantes de la historia del cine.

En el siguiente enlace encontraréis más información sobre el proyecto para poder participar económicamente en EL BUSCADOR.

Infórmate y ayuda a EL BUSCADOR aquí.

En los próximos artículos, haré un recorrido por distintas películas para entender mejor los aspectos técnicos y narrativos de EL BUSCADOR.

miércoles, 26 de septiembre de 2012

Perlas negras: Parte 03

Si en los dos primeros artículos nos centrábamos en la vertiente original del cine negro y en el camino que seguía a través de la mirada analítica, en este tercer artículo saltamos a Francia para hablar de uno de los directores cruciales de la historia del género, Jean-Pierre Melville. Cómo un cineasta, influenciado por las formas de Robert Bresson, llevó a lo más alto el film noir, y fue, y sigue siendo, el director de referencia del thriller moderno. A continuación nombraremos algunos títulos marcados por el estilo y las ideas de Melville. Cineastas de todos los países y para todo tipo de públicos han utilizado la frialdad y la distancia del director francés para crear algunas de las historias más fascinantes e intensas del cine negro.

Le Samouraï (Jean-Pierre Melville) 1967

Qué mejor que Alain Delon, un rostro de porcelana,
para encarnar un personaje enigmático de Melville.

Una de las obras maestras de Melville, probablemente la más recordada y la que tiene más devotos gracias a la fuerte iconografía que contienen sus imágenes, sus silencios y su música. Son tan minimalistas los conceptos de puesta en escena que cualquier decisión cobra el valor de relevante. Cada gesto, cada mirada, cada diseño de vestuario o de decoración... todo es imprescindible en Le Samouraï y poco a poco surge la sensación que una novela barata de asesinos y policías se vuelve un acto trascendente sobre la soledad del guerrero. Uno no cree en la sencillez del cine de Jean-Pierre Melville hasta que no le acompaña de por vida una de sus películas. Le Samouraï es una de ellas.

Thief (Michael Mann) 1981

La historia del film noir francés a través de
este ladrón de cajas fuertes estadounidense.

La ópera prima de Michael Mann no esconde sus cartas y muestra el aroma a Melville desde el minuto uno. Toda una lección de cine serie B influenciado por los clásicos franceses, desde Rififi a Le Samouraï, abriendo una cinematografía de autor en el blockbuster estadounidense. Si bien en los setenta los grandes de Hollywood propusieron el modelo europeo para hacer cine de grandes presupuestos, es en el equilibrio que propone Mann donde la fórmula encuentra su éxito. Lo profundo y lo banal dan sentido a la narrativa de estereotipos, nace una forma de entretenimiento de autor nueva. Películas tan conocidas como Drive no dejan de ser una consecuencia de esto.

Ghost In The Shell (Mamoru Oshii) 1995

¿Qué diferencia hay entre el rostro y los
gestos fríos de Alain Delon y un robot?

Uno de los pilares de la ciencia-ficción es también otra heredera del thriller de personajes opacos y silenciosos del universo de Melville. El film animado de Oshii, como sucederá también en The Sky Crawlers, se encierra en el deambular por una trama laberíntica que esconde, en el propio deambular, el sentido existencial de sus protagonistas. Es en el conjunto de pequeños gestos y silencios donde se construyen los agujeros de estos personajes que deben llenar los espectadores. Conflictos urbanos de un mundo globalizado que anulan a las personas con una única cuestión, ¿qué hacemos aquí? Los principios del thriller moderno llevados a la metafísica gracias al fantástico de la ciencia-ficción. Todo evoluciona, pero la esencia es la misma.

Ghost Dog (Jim Jarmusch) 1999

Jarmusch lleva la paradoja de la postmodernidad al límite. Un samurái
negro que mata gangsters italoamericanos amantes del hip-hop.

Siempre he creído que la mejor forma para comprender el cine de Jim Jarmusch es viendo y pensando Ghost Dog. A diferencia de Le Samouraï, Ghost Dog se toma mucho más enserio -y a la vez mucho menos- así misma. Los referentes a la cultura japonesa son explícitos y el juego intelectual que crea entre el thriller trascendental franco-japonés y el género clásico de gangsters italoamericanos es sencillamente sublime. Nunca una película tan seria había sido tan divertida, ni una propuesta tan profunda llegaba a ser tan banal (y viceversa).

Outrage (Takeshi Kitano) 2010

Cada encuadre de Outrage, en composición, matices, luz,
texturas, ideas... infinitas posibilidades para acercarse a él.

Del cine contemporáneo dos son los cineastas que comprenden con mejor saber hacer los modos de Jean-Pierre Melville sin perder su esencia. Por un lado Tarantino, que en sus collages cabe todo y donde cada vez la presencia narrativa del director francés es más fuerte, especialmente en los dos últimos títulos. Por otro lado Takeshi Kitano. Es en Outrage donde la pureza de la forma y la exactitud en el pulso de la dirección del cineasta japonés ha encontrado el zenit de su estilo narrativo y visual. En pocas ocasiones el cine negro ha sido obra de arte, Outrage es precisión infinita para el regocijo de nuestros ojos y oídos. Nos acercamos a la película como quien entra en un museo plagado de momentos e ideas estilísticas, los vacíos que tenga la trama los llena el propio género, y nosotros, como amantes de éste, nos dejamos llevar por los placeres de las reglas del juego.

En el próximo artículo seguiremos hablando de una tendencia europea del cine negro, pero esta vez estrictamente ligada a la modernidad, no del género, sino del medio.