viernes, 30 de noviembre de 2012

Buscando a El Buscador: Sin palabras

Una de las característica de EL BUSCADOR es la ausencia de diálogos.

En una de mis películas predilectas de Alfred Hitchcock, Topaz, encontramos algunas de las secuencias más brillantes de su realizador asociadas al género clásico. No pondré en duda que Hitchcock destaca por su capacidad de romper el estándar y añadir valores psicológicos al thriller y terror convencional. Pero cuando se encarga de narrar secuencias de corte más convencional su artesanía, aparte de exacta, es exquisita.


El silencio de la cercanía, y el silencio de la distancia.

En Topaz, película de un guión más bien pobre, apoya todo su interés en la funcionalidad de su puesta en escena. En los momentos que los personajes abren la boca no hay mucho que destacar, pero en cambio, en los bloques que no hay ni un solo diálogo Hitchcock planifica y edita con tal precisión que hace del tempo una forma de expresión en si. Tanto, por ejemplo, en la secuencia inicial donde la familia rusa escapa de los agentes del KGB como en la secuencia donde el espía/florista debe entrar en el edificio a robar unos documentos. Dos perfiles opuestos de planteamiento. En el primero estamos viviendo la situación y los tiempos desde el punto de vista de la familia que huye. Eso obliga a Hitchcock a planificar en clave de suspense todas las situaciones (obstáculos, montaje en paralelo, ingenio de los personajes por salir ilesos del conflicto...). En cambio, en la segunda, nos posicionamos en el punto de vista del protagonista, que mira desde la calle de enfrente como su compañero logra entrar en el hotel donde se encuentran los comunistas. Las reglas del juego son opuestas. Los diálogos existen, pero la distancia nos impide escuchar lo que dicen. De la misma forma que en La Ventana Indiscreta (Rear Window), la posición de voyeur y la imposibilidad de participar en la escena, nos proporciona el suspense, el ejercicio intelectual de llenar los cabos sueltos que se intuyen pero no quedan explícitos. La combinación en Topaz de estas dos formas de trabajar la narrativa muda hacen de la película un ejercicio sobresaliente dentro del género. La maestría se percibe y se disfruta. Adrenalina y participación en la historia.


Todo queda dicho.

Pero la ausencia de diálogos no solamente es un recurso narrativo, también lo es poético. La mente de las personas, como dictan los estudios de la Gestalt, tienden a llenar las ausencias de una forma parcial. Si vemos medio circulo nuestra mente acaba de completar el dibujo y nos imaginamos la otra mitad automáticamente. Podría pensarse igual las ausencias narrativas, y sus contenidos. Si en un personaje desconocemos su pasado, características, emociones... con una parte parcial del dibujo el espectador se siente obligado a llenar al personaje, acabar de dibujarlo. El background (el pasado de un personaje), que sin tener todos los datos de su vida, si vemos ciertas acciones, gestos o detalles se puede imaginar (a veces más, a veces menos) el origen y trayectoria, o la emoción que implica la relación actual entre otros o consigo mismo. ¿Qué sentido tendría añadir una explicación al reencuentro de los dos hermanos en Una Historia Verdadera (The Straight Story) de David Lynch? El silencio, la falta de diálogos, el equilibrio de la puesta en escena, nos da la información exacta de montar todo el puzzle emocional. David Lynch entiende la vida en su dibujo inacabado, el resto lo añade el espectador. El dibujo completo es una pieza de arte.

En El Buscador existe ese equilibrio entre la historia parcial y las herramientas narrativas del cine Alfred Hitchcock en un intento por hacer de la artesanía del género una vía para llegar a la poética del humanismo. Los silencios son las sombras y los huecos de los que se adueñará el espectador.

Aquí podéis saber más sobre El Buscador, el proyecto, y como ayudarnos. Muchas gracias.

jueves, 29 de noviembre de 2012

Buscando a El Buscador: Una cuestión de miradas

Seguimos indagando en nuestro próximo proyecto EL BUSCADOR.

Ya dice el dicho popular periodístico que una imagen vale más que mil palabras. Pero si a esa imagen se le añade un elemento profundo, y a su vez enigmático, la imagen vale mil preguntas, mil posibilidades.

No hay nada en el cine -me aventuraría a decir- como una mirada. El primer plano no deja de ser el elemento formal que acerca a la cámara y al espectador a los ojos del protagonista. Luego quizá observemos los labios, las mejillas y las arrugas, pero en un instinto muy humano las personas miramos a los nuestros a los ojos cuando interactuamos unos con otros. La cámara, como superojo, actúa con una fuerza expresiva única ante la mirada de una persona (y de un animal). Le da intención, le da palabra, descripción. Aplica un valor externo y un contexto a un pozo sin fondo como son los ojos humanos.

Los ojos surrealistas de Recuerda.

El género clásico, se ha servido de ello, un cine que tiene en el primer plano su arma más poderosa. A diferencia del cine moderno que se centró en la figura humana en el espacio y en el rostro como marco geográfico de lo humano. Pero es indudable que asociamos una gran cantidad de clímax emocionales del cine sobre dos ojos y la emoción que expresaban, no quizá porque el actor o la actriz sintiesen tal o cual emoción, sino por el artilugio fílmico que elevaba y transmutaba una mirada en un elemento narrativo.

Que bello es el final de Muerte Entre Las Flores (Miller's Crossing), cuando un gangster de segunda (Gabriel Byrne), la mano derecha del jefe de la mafia irlandesa (Albert Finney), le dice a su jefe que ya no pueden seguir juntos y que le da igual lo que pueda pasar con él. Tras una historia donde el jefe y la mano derecha se han peleado una y otra vez, asumimos que no hay nada más entre ellos. Cuando el jefe se aleja por el camino, la mano derecha (nuestro protagonista) se coloca el sombrero con firmeza, un hombre solitario, duro, sin emociones. Sus ojos desaparecen bajo el ala del sombrero y la cabeza gacha. Entonces la cámara avanza hasta llegar a los ojos bajo el sombrero y ver como esos dos ojos lloran de tristeza, revelándose así las hazañas de un héroe solitario en acto de amor a su jefe. Las palabras eran un adorno, una antesala para llegar a la mirada final.

Una historia de amor y amistad bajo el ala de un sombrero.

El primer plano refuerza el sonido, la música, la densidad fílmica. Pero en otro ejemplo como Centauros del Desierto (The Searchers) existe una mirada igual de poderosa, y con mayor misterio y suspense, y sin recurrir al primer plano. Cuando en el ataque al poblado indio el Tío Ethan corre a matar a su "sobrina" y en una situación in extremis la levanta sobre sus brazos ante la duda de qué hará con ella. Asumimos la mirada viendo la espalda de John Wayne, un hombre cargado de odio y rabia y que incluso en su clímax lo vemos como un ser opaco y complejo. El plano de los ojos de John Wayne sería la muerte intelectual y emocional de su personaje y todo su misticismo se desvanecería por culpa de un refuerzo dramático. Ford sabía que tenía entre manos y respetó hasta las últimas consecuencias al ser mitológico que trascendía a su propia película.

Los ojos de Natalie Wood el único referente
de la opacidad del Tío Ethan.

En EL BUSCADOR nuestro protagonista, una sombra más en la noche, lleva el vacío en su mirada y en sus acciones la rabia de aquello que no expresa. Esa duda que se materializa en una mirada. Pero a su vez, como un ser de la noche, de su universo, es desde la distancia y el misterio donde encontramos las respuestas (quizá otras preguntas) para acercarnos a este Buscador que deambula con una ausencia en sus ojos.

Aquí podéis saber más sobre El Buscador, el proyecto, y como ayudarnos. Muchas gracias.

miércoles, 28 de noviembre de 2012

Buscando a El Buscador: Espectros y encuentros

En los próximos artículos hablaré sobre distintos rasgos que caracterizarán el próximo proyecto que llevaremos a cabo los componentes del equipo de Travelogue Studio, un cortometraje llamado El Buscador. Estamos buscando financiación para poder rodarlo y considero, sin tener que desvelar la historia, que el Doctor Basura es un buen medio para explicar los conceptos narrativos y formales que constituirán la película, y de esa forma transmitir mejor el proyecto que está por hacerse.

Adrian Martin, uno de los teóricos cinematográficos más importantes del momento, teoriza a menudo sobre los distintos encuentros durante la historia del cine. Tal como Adrian Martin entiende el encuentro es una pieza clave sobre los distintos dramas y factores emocionales de las narrativas de cada momento. No es lo mismo la búsqueda de un encuentro en el cine clásico del chico busca chica, que un encuentro, dentro de un absurdo contemporáneo, que impide acercar a dos amantes como sucede en The River de Tsai Ming Liang, donde dos personas se cruzan a través de unas escaleras mecánicas que suben y bajan y solo coinciden un instante.


Encuentros y desencuentros.

Parece, en las nuevas tendencias cinematográficas, que la búsqueda de la realidad se está agotando, pero creyendo cada vez más en la realidad como herramienta. Me explicaré. En la modernidad (en una tendencia de la modernidad) los estados mentales de los protagonistas y sus conflictos cruzaban la frontera de lo icónico, tanto la forma de contar historias y la forma de plasmarlas en la pantalla eran irreales, se aplicaban los estados psicológicos al tratamiento del espacio, del montaje, del sonido... todo era mucho más explícito rompiendo la barrera de la realidad. En la postmodernidad el juego cambia, se piensa el elemento fílmico como tal y se recurre a los orígenes del cine para encontrar las nuevas estéticas. Lo que importa ahora es la capacidad de la cámara para plasmar la realidad y reflexionar sobre la realidad y el cine y viceversa en un mismo discurso. En el cine de la última década se combinan esas dos necesidades. El cine asume su rol de captar la realidad, la figura humana, el tiempo, el espacio... pero a su vez indaga en la psique humana como paradigma de una nueva sociedad perdida. El resultado es enigmático, narrativas clásicas distorsionadas y la apariencia de que todo es natural. En el fondo la naturalidad no existe, vemos y sentimos mundos subjetivos. Espectrales.

Un sheriff en mundo concreto buscando
en la ensoñación donde sentirse real.

Por eso, volviendo con Adrian Martin y sus encuentros, hoy nos situamos ante un tipo de encuentro que sí existe, pero a su vez no. Un encuentro espectral. Los personajes como fantasmas de una realidad concretan deambulan ante unas necesidad y una situación que no tiene devenir. Al igual que nuestra sociedad donde todo parece claro y evidente pero que en un profundo análisis es opaca, compleja, y en el fondo lo opuesto de lo que parece ser. ¿Qué busca el protagonista de Last Days de Gus Van Sant? ¿Hacia dónde van las familias de Meek's Cutoff? ¿Cuál es el punto de anclaje en una película hiperrealista como No Es País Para Viejos? La realidad, sus espacios y las acciones que suceden en ellos, son un espejo de las dudas y anhelos de una sociedad. Las preguntas son muy claras, pero las respuestas no tanto. ¿Quiénes somos y hacia dónde vamos?

El Buscador se plantea esas dos preguntas. Las noches húmedas cerca del mar en invierno, las luces de neón, las sombras que deambulan como espectros... y una pregunta que surge durante toda la película. ¿Qué busca El Buscador? ¿Cuál es su encuentro?

martes, 27 de noviembre de 2012

Lo viejo y lo nuevo

Cinco años han pasado ya desde que escribí las primeras líneas de mi primer cortometraje Alto Sauce. Parece tan lejano que no recuerdo que fue escrito, rodado, editado y sufrido. Una película que surge de la nada y que siento que no tiene nada que ver conmigo ni con el equipo que la hizo, vida independiente, por decirlo de alguna forma. Me imagino que debe ser -siguiendo el tópico- como tener un hijo, y llegado el momento tras las especulaciones del parto cuando el retoño cobra vida y se descubre que la persona que vivía en tu imaginación es en realidad un ente ajeno a ti. Me alegra mucho por fin poder compartir con todos vosotros Alto Sauce por las redes virtuales, y no puedo hacer otra cosa que agradecer a todas las personas que lo hicieron posible, tanto en el apoyo, el proceso creativo, técnico y emocional, como aquellas que creyeron en el proyecto cuando aún no era nada (solo mis palabras y mis manos gestualizando y explicando ideas al aire). También, por descontado, a aquellas personas que vieron la película y decidieron seleccionarla en festivales, y dieron la oportunidad a Alto Sauce de tener público, que aunque se le olvida a uno frecuentemente durante el proceso creativo, es la máxima finalidad cuando se cuenta historias. Solo me queda desear que disfrutéis Alto Sauce, ahora abierto a vuestra plena disposición.

La Juliana, iconografía de Alto Sauce.

Aquí podéis ver Alto Sauce.

Y cerrando una aventura abrimos camino hacia una nueva senda. Con nuestra pequeña productora llamada Travelogue Studio, un grupo de personas con quienes he hecho La Muerte en la Alcarria (nuestro primer largometraje), estamos preparando un nuevo cortometraje llamado EL BUSCADOR.



Hoy, junto a este artículo y la subida a internet de Alto Sauce, abrimos una campaña de crowdfunding (financiación por mecenaje online) para reunir el presupuesto necesario para poder llevar a cabo este nuevo cortometraje, si queremos hacer EL BUSCADOR debemos encontrar formas de financiarlo, y ésta es una de ellas. A continuación os explicaré que hace de este proyecto una película que queramos contar y crear.

EL BUSCADOR es la historia de un desconocido, un cualquiera. Un thriller sin diálogos que sigue los andares nocturnos de una persona que busca algo o alguien en la periferia de una gran ciudad arrollando a todo aquel que se cruza por su camino. Una narrativa de pulso firme, una incógnita, la violencia como clasicismo, el tono como narrativa moderna, las sensaciones como cine contemporáneo. Si juntáramos tres películas como Force of Evil de Abraham Polonsky, Le Samouraï de Jean-Pierre Melville y Uncle Boonmee Que Recuerda Sus Vidas Pasadas de Apichatpong Weerasethakul, podríamos atar los suficientes cabos para entender por donde andan los tiros de EL BUSCADOR.



El universo del género clásico,
la búsqueda de la esencia de los recursos,
la emoción y la mística de lo real.

Solo puedo ofreceros una sensación, una idea, un principio. Un hombre, un espectro de la ciudad, jugando al billar en una sala vacía y demacrada, dos cortinas vuelan frente a la cámara, blancas, translúcidas, el silencio y el hondear de las cortinas en una sala hermética con luz de fluorescentes, en penumbra el hombre hace golpear las bolas con el taco produciendo un sonido seco y sordo en cada golpe. Aparece EL BUSCADOR de la nada y espeta un taco en la espalda del jugador de billar haciéndole caer sobre el tapete verde. Corte a negro. Así empieza EL BUSCADOR.

Un proyecto hecho desde la necesidad de contar historias y de utilizar el cine para contarlas. Una historia que busca la emoción y la intensidad en el thriller, y en la mística que desprenden las sombras de uno de los géneros más fascinantes de la historia del cine.

En el siguiente enlace encontraréis más información sobre el proyecto para poder participar económicamente en EL BUSCADOR.

Infórmate y ayuda a EL BUSCADOR aquí.

En los próximos artículos, haré un recorrido por distintas películas para entender mejor los aspectos técnicos y narrativos de EL BUSCADOR.

lunes, 26 de noviembre de 2012

Festival L'Alternativa: 04

PALMARÉS DE L'ALTERNATIVA. NACER, DIARIO DE MATERNIDAD SE LLEVA EL PRIMER PREMIO. UNA HISTORIA PARA LOS MODLIN AL MEJOR CORTOMETRAJE, OH WILLY... PREMIO DEL PÚBLICO, Y EL PREMIO LOMOGRAPHY A THE WHALE STORY.

Como es habitual en mi suerte dos de las premiadas han sido dos de las pocas películas que no he podido ver por problemas de agenda, qué se le va hacer, son los inconvenientes de no disponer pleno tiempo para dedicarme a un festival. Igualmente la valoración que tengo del festival es muy alta, con una selección de películas en general interesante y de calidad. Alegra ver cómo los medios que se disponen para construir una programación se ajustan a una arquitectura de festival inteligente y bien diseñada. Una programación justa (de proporción en número de películas) que permite en una dimensión humana acercarse a la mayor parte de la selección de películas.

A continuación haré las reseñas del resto de películas que vi y que no les he dado un espacio todavía en esta crónica dedicada a L'Alternativa.

El Salvavidas (Maite Alberdi Soto) 2011

De maestros y alumnos.

Más que un documental propiamente dicho tengo la impresión con El Salvavidas de ver un ejercicio. Un retrato, más o menos bien narrado, de un socorrista en una playa chilena. De factura impecable, una calidad de imagen y fotografía que podría parecer incluso excesiva, y una narrativa que abusa de los recursos de la ficción. Los montajes en paralelo, la guionización desmedida de la estructura en tres actos de los hechos reales, la construcción de arquetipos en los protagonistas... se ve demasiado ese dibujo pulido que en una ficción puede caber, pero que en un documental, al menos en mi caso, llega a molestar. Entretenido, bien realizado, pero no más que un buen proyecto que no deja poso después de su visionado.

Por ejemplo, Electra (Jeanne Balibar, Pierre Léon) 2012

Turistas culturales.

Si a uno no le molesta ver a dos "artistas" creyéndose muy inteligentes Por ejemplo, Electra es un divertimento lleno de puntos interesantes. Para empezar el juego combinado con el cine siempre se agradece si se hace con astucia, y de eso no falta en los films de Balibar y Léon. La mezcla del texto teatral con lo cotidiano y con el desvarío funciona nuevamente permitiendo sobredimensionar todos los puntos en el momento que se interrelacionan. Personalmente disfruto mucho de esas salidas de tono, como cuando musicalizan la escritura de los e-mails, o los montajes siguiendo la continuidad de movimiento y contexto que recuerdan al cine de Maya Deren. El problema radica, si es que hay un problema -va muy a gustos y depende de las necesidades del espectador- en ese equilibrio entre tomarse enserio y la cero importancia de lo que se está haciendo. Secuencias excesivamente largas, "estupidez" intelectual que se agota rápidamente... resumiendo, un ejercicio interesante y ligero que no trasciende al ejercicio en si, pero que suscita la mirada sobre las posibilidades no "standard" que puede ofrecer las narrativas cinematográficas. Muy agradable.

Crulic, el camino hacia el más allá (Anca Damian) 2011

Un guión y una dirección hacia la manipulación.

Poco me convence esta dramatización de la tragedia de un pobre rumano que se ve envuelto en una pesadilla kafkiana con la burocracia y justicia polaca. El guión está francamente mal planteado y parece que la puesta en escena y el montaje estén al servicio de crear (sí o sí) la duración de un largometraje, quizá para poder acceder a ayudas económicas de largometrajes del ministerio de cultura, no encuentro otra explicación para algunos recursos que abusan y sobrepasan su duración hasta límites incoherentes. A su vez, no es que tenga nada en contra de la animación económica y de bajo presupuesto, pero también me agota ver cine de animación sin animación, es decir, con la animación mínima para que algo se mueva en la pantalla, asumiendo por parte del espectador cada plano como una aventura para llenar tiempo fílmico haciendo malabares con la animación. Todo me aburre y nada me creo en esta historia manipuladora y simplista de una tragedia real, una historia que podría ser fascinante -seguro que la real lo es- y que en buenas manos permitirían hacer una gran película. Este no es el caso.

Hasta aquí este seguimiento por el festival de L'Alternativa. Os recomiendo en próximas ediciones tenerlo más en cuenta. Yo me encontraba en una situación de prejuicio pensando encontrar en exclusiva un tipo de cine (como recordaba en años pasados). Al ver en su mayoría la programación he descubierto una programa de películas amable hacia un espectador medio, y un conjunto de obras donde destacaría la calidad y las propuestas interesantes. Una muy buena edición. Hasta el año que viene, espero poder repetir.

sábado, 24 de noviembre de 2012

Festival L'Alternativa: 03 (La Casa Emak Bakia)

LA CASA EMAK BAKIA ECLIPSA MIS PREVISIONES CINEMATOGRÁFICAS DEL AÑO.

La Casa Emak Bakia (Oskar Alegria) 2012

Lo normal sería que siguiese con mi crónica del festival e hiciese una reseña de las películas que vi en la tercera jornada. Pero el visionado de La Casa Emak Bakia es un acontecimiento y considero pecaminoso no darle un espacio aparte. En el próximo artículo recuperaré las películas que no comento hoy aquí.

Oskar Alegria plantea un juego, y un cortometraje que da nombre a la película son las reglas del juego, Emak Bakia. Un cortometraje de Man Ray que trasciende al cine y es, como se demuestra en el film, una filosofía de vida, una forma de entender la vida y la creación. Esta expresión vasca Emak Bakia (¡Déjame en paz!) es el punto de partida de todo lo que hace del cine esa experiencia maravillosa, un acto infantil limpio de retórica y que con maestría Oskar Alegría lo exhibe con la naturaleza de lo que se siente pero no se piensa.

Las lágrimas de Man Ray.

Pero como en toda gran obra el pensamiento existe, vaya si existe, pero no se enseña, los engranajes invisible de La Casa Emak Bakia hacen girar la maquinaria del sentimiento fílmico. A su vez una narrativa explica el modo de acercarse a un tipo de cine o un tipo de mirada para acercarse al cine, y al mismo tiempo un viaje ilusorio que camina entre el deseo, la imaginación y la especulación y lo real, la suerte del accidente, el captar la vida como la cámara que capta imágenes, improvistas de cualquier intención, el movimiento, la luz y las sombras.

Lo verdadero embriaga, y los accidentes a los cuales se deja llevar Oskar Alegria insisten una y otra vez en tocar la piedra, escuchar las voces, mirar a la raíz y sentir un mundo de antaño y de hoy que parece que haya desaparecido. Oskar Alegria tiene fe en el cine, y ese ojo mágico de la cámara que capta lo invisible que nos muestra lo concreto de lo espectral. La alegría que queda en el cuerpo tras estar con lo tuyo y los tuyos al acabar el visionado de La Casa Emak Bakia es quizá aquello que más me entusiasma, cine nacional que nos da entidad (aunque sea una historia vasco-francesa) un espejo que profundiza en el reflejo y viaja a través del tiempo y de las emociones. Cine popular que entiende el cine con golpes de idea, ideas como el pensamiento de un niño que recibe por primera vez una palabra, una imagen, sin significados y sentidos, la imagen, la idea, el cine sin más.

Cine de resurrecciones, de vida y de
juego. Cine que mira al futuro.

No tengo reparos en aventurarme a decir que La Casa Emak Bakia es la mejor película española en años, me remonto a Tren de Sombras de Guerín para encontrar el mejor recuerdo fílmico desde este extraordinario documental. No dudéis en acercaros a La Casa Emak Bakia porque pocas veces el cine es una obra popular, y menos en nuestros días, cine para todos, un servicio al sentimiento utilizando el cine como la mejor de las herramientas y utilizada de la mejor de las formas.

viernes, 23 de noviembre de 2012

Festival L'Alternativa: 02

NINGUNA NOVEDAD EN LA SEGUNDA JORNADA DE L'ALTERNATIVA. REVISION "INTELECTUALISMO" ALEMÁN DE TODA LA VIDA, BUENOS SENTIMIENTOS EN N-VI Y OH WILLY..., UN VEZ MÁS, SE CONFIRMA COMO UNA JOYA.

Revision (Philip Scheffner) 2012

Las aspas del molino de viento girando,
insistiendo en sus ideas.

Quien ha visto un poco de cine alemán sesudo sabe que los alemanes son muy listos, y que sobretodo tienen mucha paciencia. Personalmente, a excepción de ciertos cineastas, los planteamientos de puesta en escena del cine alemán intelectual de izquierdas me cansan bastante. Estoy de acuerdo con los discursos implícitos en su forma, y que consideren que la culpa no es de la película sino de una sociedad deseducada y contaminada incapaz de razonar por si sola. Pero de eso a crear esas fórmulas narrativas con un desapego brutal entre el espectador medio y el contenido de la película hacen que todo lo social del mensaje se desvanezca en el sobreesfuerzo que el espectador tiene que hacer para asumir la rigidez del discurso fílmico. Todo lo brillante, que hay mucho en una película como Revision, desaparece a la media hora cuando sabemos que esa rigidez durará hora y media más, y tanto los músculos del cerebro como los glúteos se apiadan de su suerte más cercana.

N-VI (Pela del Álamo) 2012

La nostalgia de un mundo secundario.

No hay duda que la nostalgia por un mundo, por una España en vías de extinción, es el motor de N-VI, y eso llega al espectador. El problema es ¿asumida esa nostalgia qué nos depara la película?, y es cuando la propia narrativa y las imágenes de del Álamo parecen que no saben bien bien hacia donde se dirigen. Es interesante ver este documental desde la perspectiva del proceso creativo. Cómo en sus inicios una idea de nostalgia fue la semilla (y nada más) para hacer una película, como de la semilla llega la pregunta de "y ahora qué" y como tras ese desierto de incertidumbre el propio film se va encontrando a si mismo, llegando a sus último veinte minutos donde disfrutamos de los mejores momentos de la película, concretos, concisos y de una línea intencional férrea. Es una lástima que esa solidez no existiese desde el minuto uno, porque cuando el film se concreta tiene momentos de cierta brillantez que echamos de menos en el resto del metraje.

Oh Willy... (Emma de Swaef, Marc James Roels) 2011

Una madre desnuda con una sombrilla.

No es la primera vez que lo digo, ni he dejado de pensarlo (o mejor dicho de sentirlo), Oh Willy... es una de las mejores películas del año. De incalculable sinceridad y ternura la película mira cara a cara al nacimiento y a la muerte y al vínculo que los une, el profundo amor primario entre una madre y un hijo más allá de lo concreto, un viaje a través de la trascendencia para entender que toda impostura es nada al lado de una caricia, de un estar al lado, de un baño de luz que transporta al imaginario de lo materno. Oh Willy... qué maravilla, qué cine.

En el próximo artículo hablaremos de Pierre Léon y Jeanne Balibar, La Casa Emak Bakia y El Salvavidas.