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jueves, 27 de diciembre de 2012

Sobre el movimiento (05)

(...continuaba en el artículo anterior)

Durante el expresionismo alemán se buscaba una vía formal para expresar los estados mentales de los protagonistas (piénsese en Caligari); en la modernidad El Desierto Rojo de Antonioni, una suerte de expresionismo que separa el estado psicológico de su protagonista con un espacio y una forma poéticas independientes a la narrativa; en el cine contemporáneo es en lo real, encerrado en una especie de clasicismo moderno, donde hallamos esa nueva relación entre la narrativa y el mundo. Películas como No Es País Para Viejos, de los Hermanos Coen, Juventude Em Marcha, de Pedro Costa, o Last Days, de Gus Van Sant.

Vivir la jungla.

El artificio muta y se vincula con una fascinación por lo real. Lo real se despoja de su naturaleza narrativa, y recupera su esencia más experiencial, encontrando en el gesto (tanto visual como auditivo) los códigos para interpretar y sentir las nuevas herramientas fílmicas. ¿Cómo podemos acercarnos a Tropical Malady de Apichatpong Weerasethakul desde una vertiente narrativa? En la segunda parte del film, perdidos en la jungla con nuestro protagonista, la narrativa se distorsiona y se estira tanto que llega un momento que pierde absolutamente el sentido tratar de entender que estamos viendo. Por lo tanto, ¿no es mejor fundirnos con las imágenes y sonidos, con sus verdes diurnos y nocturnos, con lo humano en el mundo, y absorver la belleza de lo verdadero de ese artilugio cinematográfico?

Nuestro protagonista el tronco.

En un ejemplo más radical, y por supuesto museístico, Five de Kiarostami, busca la narrativa de la realidad misma en su experiencia gestual. Un plano secuencia de 10 minutos de un tronco siendo empujado por las aguas del mar en la costa. Nada más. El vaivén  del tronco, el movimiento, la naturaleza de las texturas y sonidos, y la necesidad, nuevamente, de llenarlo todo con historias. Five es una experiencia fascinante, y un reclamo a la importancia de volver a acercarnos al mundo con ojos infantiles y de ver en el gesto, aunque sea del agua sobre un tronco, ese vínculo que tenemos las personas con la realidad que nos rodea.

Hasta aquí este pequeño, y manco de muchas ideas y pensamientos, artículo sobre un forma de acercarse y ver el cine. Ni mucho menos verdadero y absoluto, pero sí personal, y con la creencia de ver en el cine y en el gesto la emoción que nos vincula con lo bello y verdadero de lo real. Esa expresividad única de un arte moderno por naturaleza y joven por historia, el cual nos depara formas incontables de captar y pensar el mundo.

martes, 27 de noviembre de 2012

Lo viejo y lo nuevo

Cinco años han pasado ya desde que escribí las primeras líneas de mi primer cortometraje Alto Sauce. Parece tan lejano que no recuerdo que fue escrito, rodado, editado y sufrido. Una película que surge de la nada y que siento que no tiene nada que ver conmigo ni con el equipo que la hizo, vida independiente, por decirlo de alguna forma. Me imagino que debe ser -siguiendo el tópico- como tener un hijo, y llegado el momento tras las especulaciones del parto cuando el retoño cobra vida y se descubre que la persona que vivía en tu imaginación es en realidad un ente ajeno a ti. Me alegra mucho por fin poder compartir con todos vosotros Alto Sauce por las redes virtuales, y no puedo hacer otra cosa que agradecer a todas las personas que lo hicieron posible, tanto en el apoyo, el proceso creativo, técnico y emocional, como aquellas que creyeron en el proyecto cuando aún no era nada (solo mis palabras y mis manos gestualizando y explicando ideas al aire). También, por descontado, a aquellas personas que vieron la película y decidieron seleccionarla en festivales, y dieron la oportunidad a Alto Sauce de tener público, que aunque se le olvida a uno frecuentemente durante el proceso creativo, es la máxima finalidad cuando se cuenta historias. Solo me queda desear que disfrutéis Alto Sauce, ahora abierto a vuestra plena disposición.

La Juliana, iconografía de Alto Sauce.

Aquí podéis ver Alto Sauce.

Y cerrando una aventura abrimos camino hacia una nueva senda. Con nuestra pequeña productora llamada Travelogue Studio, un grupo de personas con quienes he hecho La Muerte en la Alcarria (nuestro primer largometraje), estamos preparando un nuevo cortometraje llamado EL BUSCADOR.



Hoy, junto a este artículo y la subida a internet de Alto Sauce, abrimos una campaña de crowdfunding (financiación por mecenaje online) para reunir el presupuesto necesario para poder llevar a cabo este nuevo cortometraje, si queremos hacer EL BUSCADOR debemos encontrar formas de financiarlo, y ésta es una de ellas. A continuación os explicaré que hace de este proyecto una película que queramos contar y crear.

EL BUSCADOR es la historia de un desconocido, un cualquiera. Un thriller sin diálogos que sigue los andares nocturnos de una persona que busca algo o alguien en la periferia de una gran ciudad arrollando a todo aquel que se cruza por su camino. Una narrativa de pulso firme, una incógnita, la violencia como clasicismo, el tono como narrativa moderna, las sensaciones como cine contemporáneo. Si juntáramos tres películas como Force of Evil de Abraham Polonsky, Le Samouraï de Jean-Pierre Melville y Uncle Boonmee Que Recuerda Sus Vidas Pasadas de Apichatpong Weerasethakul, podríamos atar los suficientes cabos para entender por donde andan los tiros de EL BUSCADOR.



El universo del género clásico,
la búsqueda de la esencia de los recursos,
la emoción y la mística de lo real.

Solo puedo ofreceros una sensación, una idea, un principio. Un hombre, un espectro de la ciudad, jugando al billar en una sala vacía y demacrada, dos cortinas vuelan frente a la cámara, blancas, translúcidas, el silencio y el hondear de las cortinas en una sala hermética con luz de fluorescentes, en penumbra el hombre hace golpear las bolas con el taco produciendo un sonido seco y sordo en cada golpe. Aparece EL BUSCADOR de la nada y espeta un taco en la espalda del jugador de billar haciéndole caer sobre el tapete verde. Corte a negro. Así empieza EL BUSCADOR.

Un proyecto hecho desde la necesidad de contar historias y de utilizar el cine para contarlas. Una historia que busca la emoción y la intensidad en el thriller, y en la mística que desprenden las sombras de uno de los géneros más fascinantes de la historia del cine.

En el siguiente enlace encontraréis más información sobre el proyecto para poder participar económicamente en EL BUSCADOR.

Infórmate y ayuda a EL BUSCADOR aquí.

En los próximos artículos, haré un recorrido por distintas películas para entender mejor los aspectos técnicos y narrativos de EL BUSCADOR.

jueves, 11 de octubre de 2012

Crónica del Festival de Sitges: Día 08

POR FIN EL CINE BRILLA EN SITGES. APICHATPONG WEERASETHAKUL SIGUE ENAMORÁNDONOS CON MEKONG HOTEL. WOLF CHILDREN DE MAMORU HOSADA, UNA DE LAS MEJORES PELÍCULAS DEL AÑO, Y SÍ, ES DE ANIMACIÓN. A FANTASTIC FEAR OF EVERYTHING ABURRE POR SU FALTA DE CINE. Y LA GRAN SORPRESA, ENORME PELÍCULA HOMENAJEANDO AL GIALLO ITALIANO, BERBERIAN SOUND STUDIO.

Mekong Hotel (Apichatpong Weerasethakul) 2012

Todo respira delicadeza y sinceridad
en el cine de Weerasethakul.

Alain Cavalier dice que no importa lo que filmes, si tienes talento real se verá en tus imagines. Apichatpong Weerasethakul puede hacer mejores o peores películas, pero su cine es poderoso y sus imágenes y sonidos únicos. Este mediometraje de 55 minutos, sin ser nada sorprendente, es una delicia, no hay ni un instante que no evoque el estilo del director taiwanés, y el poema que pinta entre luces, melodías, vacíos y pensamientos embriaga y deja encantado. El río Mekong como fondo de cada plano muestra el fluir de una cultura, de un pasado, un presente... un sentimiento compartido. Se repiten motivos del director, como la relación cuerpo/alma y el desdoblamiento de estos, la figura del relato, la historia pasada en voz de sus protagonistas... la mezcla del making of del propio rodaje con la narración interpretada continúa creando fórmulas para hacer aún más invisible las fronteras entre actores, personajes, público y director. Poco a poco las capas se superponen, se complementan y hacemos más nuestro el discurso de Weerasethakul. Parece mentira lo perplejos que nos sentíamos en sus primeros films, y como con el paso del tiempo ver su cine es un acto de intimidad, forma parte de una manera de entender la vida y el cine que nos realiza. Un acto maravilloso.

The Wolf Children Ame and Yuki (Mamoru Hosada) 2012

Sopresa esperada, Hosada se está convirtiendo
en un peso pesado del anime.

No tengo reparos en decir que "Wolf Children" (título abreviado con que se hace mención al último film de Hosada) es una de las mejores películas que se ha visto hasta el momento en la sección oficial. Mamoru Hosada se supera en cada película, y trabaja los vínculos entre los personajes con absoluto cariño y dedicación. Un film muy maduro que no pierde la inocencia, aunque es la madurez la que rige la mirada sobre todo el relato. Se ha comparado con Miyazaki, me cuesta encontrar la relación. Miyazaki deriva sus historias a grandes temas y se evade en cuanto puede de la realidad, en cambio Hosada se ampara en el naturalismo y el costumbrismo (con toques mágicos) para hablar del tiempo, y del cambio de las personas cuando crecen. Lo tradicional es una meta en la filosofía de vida de Hosada, y si en Summer Wars (su anterior film) quizá era algo forzado ese mundo de tradición confrontado con lo contemporáneo, en Wolf Children la excusa narrativa es perfecta. Con mucha inteligencia se desvela el secreto de la condición de hombres lobos de algunos de los personajes y por eso le quitamos el valor sorpresivo, y vemos a esos cachorros/niños con total normalidad. La emoción llena el pecho a medida que se cierra la historia y nos enternece reconocer nuestro paso del tiempo en las decisiones de dos personas que tienen la libertad para escoger sus vidas. Una de las mejores películas del año, sin dudarlo.

A Fantastic Fear Of Everything (Crispian Mills) 2012

Desde las primeras imágenes uno siente que algo no fluye.

Me imagino que debía ser divertidísima esta película sobre el guión, tratando de ser original y homenajeando el cine inglés de terror bizarro de los sesenta y setenta, pero en la pantalla cuesta encontrar, o reconocer, las motivaciones que hicieron empujar esta muy pequeña (de aspiraciones) película de género. Ni Simon Pegg, fantástico actor de comedia, puede sacar brillo a su interpretación. Parece una premisa de cortometraje estirada hasta la saciedad. Nada funciona y acaba molestando que lo único que nos saque una sonrisa sean sus montajes musicales. Hay que decir que cuando he visto al director de la película subir al escenario con gafas de sol y un "vacile"considerable, los temores nublaban las expectativas. Muy mal van las cosas cuando uno no ha demostrado nada, sino todo lo contrario, y te mueves y hablas como una estrella del rock que acaba de salir de un plan de desintoxicación.

Berberian Sound Studio (Peter Strickland) 2012

¿Quién es la víctima? ¿Dónde está el crimen? Solo es un grito.

Si fuese jurado no dudaría en premiar como mejor película a Berberian Sound Studio. Lo tiene todo para ser ganadora y a la vez todo en contra para que no le hagan mucho caso. Es una película estupenda, fascinante, de las que una vez vista no la sueltas, o no te suelta. Su handicap ser estricta en sus planteamientos, un ritmo lento que cuece a fuego lento las obsesiones que contienen sus sonidos (principalmente). Un sonidista inglés viaja a Italia para sonorizar un giallo (cine de terror italiano de los años setenta como el que hacía Dario Argento entre otros). El técnico británico desconoce esta nueva forma de contar historias, y junto a él, los espectadores, descubriremos lo perturbador que hay en ellas a través del sonido. Nunca vemos las imágenes que sonorizan, solo los sonidos y sus diseños, los procesos, y como su mundo se vuelve giallo también. Recuerdos de Arrebato de Zulueta, Berberian Sound Studio es cine de culto, y culto del bueno. Cualquier amante del cine debería verla y sucumbir a sus ideas. Por descontado, cualquier técnico de sonido tiene cita obligatoria en cuanto tenga ocasión. Sigo con la boca abierta y una sonrisa en la cara, no todos los días se descubre una cinta como esta.

Por fin mañana podremos ver la opera prima de Gendy Tartarkovsky (creador de El laboratorio de Dexter, Samurai Jack y Symbionic Titan), la esperada Hotel Transylvania. Seven Psychopaths, y el film colectivo de terror The ABC's of the death.

jueves, 6 de septiembre de 2012

(Ver, escuchar) y sentir

En el epílogo de Hilario J. Rodríguez de Una sandía es una sandía (Las películas de Tsai Ming-Liang) había una apreciación hacia la noción de "aburrido" sobre ciertas cinematografías. Ante la respuesta de su mujer tras el visionado de What Time Is It There? (de Tsai Ming-Liang) J. Rodríguez le pregunta a su mujer si asistir a un museo es aburrido. Asumiendo que la respuesta era "No", seguía preguntándose: entonces porqué visionar un film de Tsai Ming-Liang sí que es aburrido cuando la experiencia es similar a la de asistir a un museo.

Cada plano en el cine Tsai Ming-Liang es un cuadro donde cada
detalle debe ser apreciado por el espectador (un espectador activo)

Cuando impartí un taller de historia del cine a un público no especializado traté de hacer un recorrido, muy fugazmente, por aquellos elementos significativos que habían hecho evolucionar dicha historia del cine. El montaje clásico, el uso del sonoro, pasando por ciertas poéticas, Rossellini y la modernidad, la modernidad como forma retórica, la idea de la cámara en Kiarostami, etc. En todas las explicaciones, más sencillas más complejas, había un total entendimiento de lo que se hablaba. Todo era nuevo para esas personas, pero no había ningún bache en el transcurso de la materia, estaban descubriendo el cine desde otro punto de vista y eso les animaba a seguir queriendo aprender más.

Finalmente llegamos a las nuevas cinematografías que se practican hoy en día. Gus Van Sant, Tsai Ming-Liang, Bela Tarr, Apichatpong Weerasethakul, Kelly Reichardt... y llegó súbitamente la incomprensión. Insistía en explicar que no pensaran, que no era necesario entender, era tan sencillo como sentir las secuencias. Un paseo del protagonista de Last Days por el bosque no deja de ser un paseo por el bosque. ¿Pero qué pasa? Preguntaban ¿Por qué? Había la necesidad de agarrarse a un motivo, de poder entender, de ese racionalismo en el que vivimos que todo tenga sentido y todo pueda ser comprendido. No podían dejarse llevar y disfrutar del sonido del viento o de las sombras de las hojas sobre los troncos, o ver lo humano en medio del bosque, ver la belleza del gesto... nadie les había explicado antes a ver y sentir sin pensar, y era un ejercicio del que fueron totalmente incapaces.

Qué mejor forma de hablar sobre la existencia: sin la palabra

Cada vez somos personas más inteligentes en relación a la narrativa. Podemos ver secuencias en la trilogía de Bourne o en la última de James Bond donde se suceden planos de menos de un segundo durante varios minutos y no perder nunca el hilo de la historia. Estamos tan contaminados de una forma de ver y pensar las cosas que cuando surge algo diferente, algo que nos desconcierta rechazamos sistemáticamente por culpa de nuestra no-comprensión. Somos consumidores de imágenes y sonidos, seres bulímicos que ingerimos y no procesamos; cuando en verdad deberíamos ser parte de ese diálogo entre los sonidos e imágenes de un mundo y nuestra forma de sentirlos.

martes, 28 de agosto de 2012

Cine y juventud: Los chicos de Fengkuei (Hou Hsiao-Hsien)

Hasta que uno no llega a la fuente suele otorgarle a los diversos afluentes el mérito, o los méritos, de su naturaleza. He de reconocer que tardé en acercarme a los primeros films de Hou Hsiao-Hsien habiendo visto solamente sus últimos trabajos, mucho más maduros y pensados. Mientras descubría al maestro taiwanés lo hacía a la par con otros cineastas como lo son Jia Zhang Ke o Apichatpong Weerasethakul, y erróneamente catalogaba diferentes generaciones de cineastas en el mismo saco. Al descubrir los primeros trabajos de Hou Hsiao-Hsien separé y comprendí la importancia de uno de los mayores cineastas que ha dado el cine.

Lo real y lo ficticio

El cine como experiencia y despojado de una puesta en escena retórica es una de las cualidades del cine de nuestros días. El encuadre como contenedor de verdad y el gesto como partícula hacen del cine algo más sencillo (y a la vez complejo) que el relato. En Hou Hsiao-Hsien hay una evolución del cine de Ozu, desprendido de cierto drama y de su puesta en escena sentimos en la vivencia, y no en lo vivido, los deseos y preocupaciones que hay entre lo que se muestra frente a la cámara y el cineasta.

Con un sentimiento nostálgico Los chicos de Fengkuei ficciona la memoria del propio realizador y capta como en pocos films ese algo, llamémosle tiempo, que formar parte del pasado. El contraste entre lo rural y lo urbano, el mundo de hoy (desde nuestra experiencia y realidad de espectador) con el mundo de ayer (la realidad dentro del film), de la despreocupación al miedo, del colectivo a la soledad. Hou Hsiao-Hsien no dogmatiza, no da lecciones. Las lecciones son parte de la vida que es registrada por la película.

Entender la vida con la luz y el tiempo

Un cine que abre las posibilidades de la narración hasta lo que conocemos hoy en día y que a la vez nos regala los silencios y los gestos de un pasado, un pasado fílmico y vivido por el cineasta, un diálogo, un reflejo con los silencios y los gestos que tuvimos y aquello, volvamos a llamarle tiempo, que ya perdimos.